Death Moon
Cuando solo tenía 16 años, conocí un sitio llamado Gayfotolog.cl, una pagina que no parecía tener razón de ser, si no fuera por la página de contactos, muchos hombres subían sus fotos xxx, a pesar de que no estaba permitido, y los moderadores eran bastante permisivos, solo el material hardcore era borrado, y no así las cuentas.
Buscando compañía, me puse a revisar los fotologs de personas de mi región, y allí llegué a la de un hombre, buen estado físico, varonil, 36 años, no diré nombres, digamosle "Cristian", Cristian se veía bastante sexy en sus fotografías eróticas, subía muchas, y se actualizaba diariamente, en el fondo, quería conocerlo, pero tenía miedo, era mucho mayor que yo, y en ese entonces no creía en el sexo sin amor, mucho menos con hombres adultos.
El tiempo pasó y la página cerró, muchas cosas sucedieron, y digamos que producto de una depresión, entré en una etapa "promiscua", con mi descubrimiento del "Ciber Piola" mis probabilidades de encontrar a alguien con quien satisfacer mis deseos de afecto, eran del 100%, sin embargo solo se fijaba gente mayor en mi. Un día decidí "arreglarme", pero mi concepto de arreglarme, es... un tanto... bueno, digamos que para mi, arreglarme es bañarme, labarme los dientes y afeitarme, pero me vestí con mi polera favorita, unos pantalones de tela y zapatillas obscuras. Me dirigí al ciber, cabina 6, entro y me pongo a hablar con algunos clientes del local, hsaa que uno me pezca:
-Hola
-Hola
-¿Que edad tienes?
-38 -mejor rechazar, pensé
-Yo, 18.
-Ah, Tienes fotos tuyas?
-No, ¿Y tú? -Acto segudio, me manda su perfil en The Circuit, ¡Dios mio! era él, el galan, me emocioné por un rato, pero le respondí,
-Jajajaja, me vas a rechazar.
-¿Por qué?
-Porque no estoy tonificado como tu
-Ah, pero eso a mi no me importa
-¿De verdad?
-Sí, ya voy para allá.
Me sentía todo un ganador, pero cuando lo veo asomarse por la puerta, estaba a punto de desmayarme, de cerca no era tan alto coo en sus fotos, sin esos gruesos lentes de sol, se le veísn los ojos cansados, cuando sonreía, se le veían los dientes chuecos, y de cerca se veía más viejo de lo que ya era, pero había llegado muy lejos ya, "a lo hecho, pecho".
Tener relaciones con él, no se sintió diferente a haber tenido sexo con cualquiera de los otros rancios, no pude alcanzar al orgasmo, claro, mis sueños de ese galan activo, terminaron en un pasivo que me perturbaba, además, tenía miedo, pirque seguía siendo musculoso, y me apretaba muy fuerte, me doblaba, y me sentía como una muñeca inflable, pero con pene.
Cuando el tipo se fue, qudé en shock, y no pude evitar recordar esa frase del circo Death Moon "Los sueños se pueden volver pesadillas"

2 comentarios:
La promiscuidad es un arma de doble filo, y esos filos se vuelven o placenteros al máximo o mortales cuando estamos con los ojos vendados ante el inminente acto que estamos esperando.
Ciertamente eres un hombre osado al atreverte a hacerlo; quizá yo también disfruté o sufrí con ello en mi momento y también fui osado como tú, pero ahora me parece ya lejano... prefiero que mis sueños sigan siendo sueños y que mis realidades no se conviertan en pesadillas aún cuando poco se parezcan a mis sueños.
Una prosa interesante, joven amigo.
Pasaré por acá seguido.
Saludos!
me han recomendado tu blog, y aca estoy sorprendido, me gusta esa forma de escribir que tienen algunas personas, tan directas, tan al grano.
un saludo addio.-
Publicar un comentario