sábado, 26 de abril de 2008

El regreso de Perrodolfo


En momentos tan solitarios, es difícil no caer en la locura, la esquizofrenia es un trastorno donde la gente oye voces que no vienen de ninguna parte, pero en mi caso me da por hablarle a seres u objetos que no responden, como a mi cámara de vídeo, a las polillas, o como ya había mencionado anteriormente, a Perrodolfo.


El viernes, luego de la clase de química, me quedaba una hora y media para almorzar, elegí el edificio Serena Oriente, me senté en una banca y saqué mis sandwiches, pero luego de comer, me puse a pensar en que nunca entendía nada de las clases de ejercicios, que estaba cansado y mareado, y que tenía unas ganas locas de cantar, entonces decidí devolverme a casa caminando, irme por la linea del tren y poder cantar allí, porque nadie me escucharía. El punto es que después de una hora y media de caminata, uno comienza a requerir un descanzo, sentarse un ratito y tomar algo de jugo, así que, casi llegando a mi casa, antes de subir por esa empinada cuesta que lleva a mi hogar, me senté en el pasto, saqué mi jugo, y de pronto sentí que había alguien cerca mio, mire para todos lados y me encontré con un viejo conocido, Perrodolfo.

-¡Perrodolfo! -le dije, me acerqué y le comencé a hablarle otra vez, mientras él escuchaba atentamente, y me miraba a los ojos de tanto en tanto. me alegré mucho de poder hablar con un amigo, aunque sea solo un perro callejero, pero al llegar a mi casa tuve de nuevo esa extraña sensación, de que hablar con perros vagos es un signo claro de un trastorno afectivo.

martes, 15 de abril de 2008

Solitaria Soledad.

No podía seguir con Tomás, no lo amaba ni sentía nada por él, ni si quiera ganas de ser su amigo. Me costó encontrarlo para hablar con él, pero finalmente cerré un capítulo de mi historia, y el último de la nuestra. Ahora, absolutamente soltero, creí que podría buscar compañía en mi interior, y que equivocado estaba.


Los siguientes días transcurrieron normalmente, asistí a la Universidad de Lunes a Viernes, todos los días, pero a medida que los días pasaban, la necesidad de contacto humano se acrecentó más y más.

Suelo llegar temprano a las clases de la tarde, muy temprano, con una hora o más a mi favor, lo que me deja mucho tiempo para escuchar música, dibujar, estudiar, y pensar. Pensar, que mal me hace pensar.


No soy el único en llegar temprano, generalmente todos llegamos temprano a las clases de la tarde, y el panorama es siempre el mismo: Todos en grupos, con amigos que se conocían desde mucho antes. Ya sean del colegio, del preuniversitario o de alguna fiesta, los grupos se armaron desde antes de iniciar las clases, y yo estoy por allí, escuchando "Stray Cats Fever" o "Destruction Pancake" a máximo volumen, con los audífonos pegados a mis oídos, dando pasos largos, mirando hacia el suelo, esperando que el tiempo pase, y mirando mi reloj, como si sirviera de algo. Mis compañeros se me acercan de vez en cuando, me saludan y me preguntan como estoy. Y fingiendo estar ocupado, doy cortantes respuestas y me voy.


No sé si será solo impresión mía, o si tenga razón, pero a veces pienso que la gente me habla por lástima o compasión. Yo no necesito compasión de nadie, y tal vez me equivoqué, pero prefiero no hablar con nadie, porque aún llevo latente el temor de ser lastimado, engañado, y abandonado otra vez.

El problema es más serio los días Viernes, salimos a la 1:00 PM de nuestra clase de química, y tenemos una hora y media antes de nuestra clase de ejercicios de Álgebra. En ese espacio para almorzar, los grupos vuelven a armarse, se juntan a comer chatarra y tomarse unas cervezas en algunos de los numerosos establecimientos de comidas que se encuentran cerca de la facultad, y yo salgo corriendo antes de que alguien me hable.




Una hora y media solo, sin hablar con nadie, mirando con nostalgia a los grupos de amigos que se juntan a conversar, y rezando para que todo termine rápido. ¿Por qué no puedo dejarme llevar, darle vuelta la página y empezar desde cero? ¿Por qué no puedo hablar con mis compañeros como cuando hablé el primer día de clases? Acá, al menos legalmente, somos jóvenes adultos, y las jugarretas infantiles han quedado en el pasado, si me hablan no es para lastimarme, es para incluirme, pero, no se puede estar seguro. Aún tengo miedo, mucho miedo, y estando tan solo, ese miedo aumenta aún.

Aunque odie admitirlo, necesito la compañía de las personas, necesito entrar en contacto con la gente, pero mi maldita timidez me impide abrirme al mundo, saludar, conversar, e incluso hasta sonreír, que escasas se hacen las sonrisas cada vez.

Espero poder derrotar mis miedos, poder mirar al mundo de frente y dejar atrás mis inseguridades, pero hasta entonces, seguiré vagando por las calles, esperando a que acabe el día, y siendo un eterno solitario.

viernes, 21 de marzo de 2008

Adrenalina

no le ¿Qué siente un patas negras cuando llega el marido de su amante, y debe escapar y vestirse al mismo tiempo, y además hacerlo rápido y silencioso?

Eso es lo que descubrí el Jueves, cuando fui a la casa de Tomás, otra vez.

De partida el día comenzó con Adrenalina, nos quedamos de juntar a las tres y a eso de las 2: 20 empiezo a arreglarme, la región es pequeña y podía estar allá en 25 minutos, considerando que debía tomar dos micros, así que tomé la "2" e dirección al centro, y como era de esperarse, la ley de Murphy volvió a ensañarse conmigo, haciendo que la micro se involucraba en un taco en medio de la avenida Aguirre, por lo que tuve que bajarme y empezar a correr, no había tiempo de esperar en el paradero la micro, pensaba en correr por Amunategui y subir hasta llegar a la Colina el Pino, mientras esperaba que la micro pasara y ahí la tomaría, pero por desgracia, cuando la micro pasó, no me quizo parar, lo que originó mucha ira, y aprovechando la adrenalina, corrí y corrí y cuando me alcancé a dar cuenta, ya había llegado, ahora solo había que buscar su casa. No me aprendí la dirección, solo sabía que era la casa de la banca pintoresca al final de la calla larga, y vaya que era larga, porque llegué agotado.

Fueron más de 20 minutos caminando hasta que finalmente llegué, estaba exhausto, lo saludé, y le pedí el baño, allí me lave la cara por 10 minutos, y me puse los calzoncillos que había traído de emergencia en la mochila, en caso de que, como ocurrió en ese momento, los que llevara puestos estuviesen demasiado sudados (pienso seriamente en usar Jock Strap).

Sí, le dije un par de verdades, lo solucionamos todo (excepto que aún no consigo amarlo pero mejor que no sepa) y terminamos reconciliando nos de una forma muy intensa.

Habíamos disfrutado bastante, y a pesar de que él me recordase cada 10 minutos que su hermano llegaba a las cinco
-Hoy sale a las cinco -Me decía- Pero va a llegar como a las cinco y un cuarto.
Así fue exactamente, se nos pasó la hora y antes de alcanzar a reaccionar, sentíamos como alguien entraba, no podía hablar, atinamos a cerrar la puerta de la pieza con pestillo, mientras el se vestía rápidamente. Que suerte la suya, andaba con polera manga corta y shorts, y como era su casa tenía la excusa de andar descalzo. Yo en cambio, andaba con bototos, Jeans nuevos (o sea, tiesos) y tenía que ponerme el reloj, los calcetines guardar las cosas en la mochile, y un largo etc.
Como no había mucho tiempo, Tomás se fue a distraer a su hermano, mientas yo ahorraba tiempo, guardando todo en la mochila (reloj y calcetines incluidos) y me fui corriendo, con la polera puesta en el cuello (sin las mangas) y los bototos desabrochados por la puerta principal, y teniendo que saltar la reja, me vestí en el camino, no sé como abroché las botas, pero a penas terminé de vestirme, salí corriendo con toda la Adrenalina cuesta abajo, hasta llegar al centro, donde aproveche d ir a buscar mis lentes.

A la mañana siguiente, amanecí con los tendones del talón adoloridos de tanto correr con botas, y estuve con un feo ataque de risa todo el día, porque si alguien hubiese visto la escena, de un joven semi desnudo corriendo por la calle, mientras su pololo distraía con leseras a su hermano menor, es como para incluirlo en la segunda entrega de Another Gay Movie.

jueves, 13 de marzo de 2008

Desconfianza

Cada día, El Ingrato se aleja más y más de mi consiente, para pasar a formar parte de mis sueños, y aunque suene terrible, me deja todo el día libre para poder consolidar mi relación con Tomás (el mismo tipo de la cita).

El asunto es que, debido al despecho y la soledad, rompí una promesa personal que me había hecho "no volver a salir con tipos sin experiencia" y terminé tropezando dos veces con la misma piedra, solo que esta vez, la caída me dio un terrible dolor de guata.

Quedamos de juntarnos hoy a las 15:00, llegó casi una hora tarde, habría sido hipócrita haberle amonestado por eso, así que simplemente lo saludé y tomamos la micro hasta su casa.

Más de 20 minutos en micro, habrían sido solo 5 caminando, pero pocos están acostumbrados a caminar tanto, finalmente nos bajamos en una plaza, caminamos cuadra y media y llegamos a su casa, una típica casa mediana de clase media, en la entrada una pintoresca banca creada por él mismo, y en el interior, más cosas hechas por él, puesto a que estudia diseño y es el "hombre de la casa". Me hizo un pequeño recorrido, nos dirigimos a la pieza de su hermana donde había una radio, sintonizó la "Rock & Pop" (Debí omitir comentarios) y nos sentamos en la cama. Tomás se puso algo nervioso, me dijo que el pasaba gran parte de la semana ocupado, que no me podía prometer más de dos días a la semana para estar juntos, y quería saber si estaba dispuesto a seguir con esto.

-No me importa el tiempo -Le mentí- Tu debes hacer que valga la pena.
-Pero, quiero tu respuesta ahora -me dijo mirándome a los ojos, y con esa voz profunda que es lo único que me obliga a estar cerca de él.
-Tú deberás hacer que valga la pena.
-¿Cómo, no entiendo

Me acerqué a él y le dí un beso, después empezamos a besarnos y abrazarnos, con aquella comodidad que solo dan las casas vacías, me dí cuenta, de que al igual que todo los vírgenes, estaba lleno de deseo, rápidamente terminamos semi desnudos en la cama, y no entraré más en detalles, el punto es que entre juego y juego, terminamos acabando encima del otro, pero como estaba yo arriba de él, se llevó "la mayor parte".

Tomás se fue a limpiar al baño, y después de eso seguimos con nuestra labor hasta las siete y media de la tarde.

-Ya es tarde - me dijo- mi hermano ya va a llegar.
-pucha, bueno -lo miré a los ojos y nos vestimos, después seguimos juntos otro rato hasta un cuarto para las ocho, cuando me tuve que ir, me despedí de un beso y me fui hacia el centro caminando, donde tomé micro y llegué a mi casa.

Relativamente contento con lo ocurrido, pues me hizo replantearme mi idea de dejarlo, me puse a escuchar viejos temas de "The B-52's", y a cantarlos, y por qué no, a bailarlos en mi silla, y fue mientras escuchaba "Love Shack" que mi celular empezó a sonar. Estaba solo en casa así que podía ser cualquiera, pero tuve el presentimiento de que era Tomás, revisé la pantalla de mi celular, y, en efecto, era Tomás. Estaba algo desconcertado, así que contesté de la misma forma.

-¿Alo? -Contesté
-Hola -Me respondío él.
-Hola
-Soy Tomás -Se notaba nervioso, así que empecé a preocuparme.
-Lo sé, ¿Como estás?
-Bien -Me dijo con esa voz grave y profunda que me impide cortarlo- Pero no creo que nos podamos juntar mañana.
-¿Por qué? -pregunté preocupado.
-Por lo que pasó.
-¿Qué pasó?
-Lo que pasó hoy
-¿Qué cosa exactamente? -en ese entonces empecé a pensar que de alguna forma, su hermana o su madre notaron que estuvo con otro hombre
-Lo de tu "este" en mi "este"
-Ah -me sentí aliviado en ese entonces. -Pero no pasó nada poh.
-Pero, me cayó encima, y pudo haber entrado algo, y estoy preocupado.
-¿Preocupado de qué?
-De, que... -Su nerviosismo se hacía más y más evidente- bueno, yo después de eso fui al tiro al baño, y me bañé más rato, pero igual, pudo haber pasado algo.
-¿Pasado qué?, por favor, habla sin rodeos.
-Yo soy virgen, y, estoy limpio, y tú... no sé, eso.
-Tienes miedo de haberte contagiado de algo ¿Verdad?
-Es que yo nunca había tenido nada así.
-Oye, el hecho de que no sea virgen, no significa que esté infectado.
-Yo no sé, mejor, quiero ver como me siento dentro de la semana, igual me siento un poco raro-Debí decirle que se estaba sugestionando, pero por alguna razón, no lo hice.
-Oye, estoy limpio, de verdad, por el asunto de la tiroides me hago exámenes de sangre cada tres veces, me hizo uno hace dos semanas. Por último, nos juntamos mañana, pero no hacemos nada.
-Pero, igual, quiero ver, además, igual necesito pensar porque nunca había tenido nada parecido, y además, debo entregar un trabajo urgente para mañana, y no creo que me acueste más temprano de las cinco de la mañana, así que mejor uso la tarde del viernes para dormir.
-Ah, ya, entiendo
-¿Te parece si nos juntamos el Próximo Jueves?
-Sí, no hay problema.
-Bien, te llamo el miércoles por la tarde para confirmar.
-Sí, no te preocupes, cuidate mucho.
-Tú también
-Adiós
-Chao.

En ese momento golpeé la mesa del computador, me dio rabia que creyera que solo por no ser virgen estuviera infectado de algo, debería confiar en mi, así como yo le creo ciegamente que es virgen (a pesar de tener 22 años).

Me da rabia la desconfianza y la ignorancia, las probabilidades de haberlo contagiado de algo por haber acabado sobre él son bajas, y si consideramos que estoy limpio, son nulas.

Ahora que no tengo planes para esa fecha, dedicaré la tarde del viernes para hacerme exámenes de todo tipo, para demostrarle que estoy limpio, y también para estar seguro.

jueves, 6 de marzo de 2008

Griterio - La cita

No debería estar ventilando lo que pasó en mi cita, por respeto a Tomas -Digamosle así- y por sentido común, por lo que no lo haré, pero mencionaré los acontecimientos que precedieron nuestro encuentro.

Debía bañarme, debía dar la mejor impresión posible, le conté que no era estiloso, que me ponía lo primero que agarraba solamente, que dejaba de usar la ropa solo cuando estaba rota -ahora que dejé de crecer- y que solo usaba perfume en ocaciones especiales. Pero aún así quería "tirar pinta", por lo que debía al menos afeitarme y ponerme mis jeans nuevos.
El primer problema surgió, cuando debía buscar una excusa para bañarme ¿para que bañarme antes de salir solo -supuestamente- por lo que decidí dar una vuelta rápida en bicicleta, despues de almorzar.
Anduve una hora y media en bicicleta, y con la escusa de estar sudado -La verdad, ni sude por el frío que hacía- tome mis cosas, y me dirigí al baño, lo que nos lleva al:

-Primer incoveniente: La espera.

El baño estaba ocupado, golpeé la puerta pero mi hermana no respondió, esperé 5 minutos y aún no salía, esperé 10 y seguía allí, esperé 17 minutos y recién salió, me hizo esperar más de un cuarto de hora, y tuve que entrar rajado, un duchazo rápido, una afeitada prolija, lavarme los dientes, vestirme, y todo a la velocidad de la luz, ahora solo faltaba tomar la mochila, el celular, la billetera y... ¡La billetera! ¡No estaba la billetera!, perder la billetera era:

-El segundo inconveniente: ¿Dónde está la billetera?

Revolví toda mi habitación y parte del living, estaba bajo un sillón, bien, pero algo pasó, no sé que fue, pero esa billetera, no entró a la mochila. Sin darme cuenta de aquello, corrí hasta el paradero, la micro pasó pronto y me subí raudo y veloz, todo marchaba bien, pero allí surgió el:

-Tercer Inconveniente: ¿Dónde está la billetera, ahora?

Debía pagar la micro, solo debía buscar las monedas de la billetera, pero al meter mi mano en la mochila, no la encontré, seguí buscando y no estaba, la vacie en el suelo de la micro, ¡Y no estaba! La billetera brillaba por su ausencia
-Sabe qué -Le dije al chofer- Va a tenerte que pararme aquí, porque dejé la billetera en casa y no puedo pagarle.
-Ya, OKAY -me respondió- En el paradero te paro. -El punto es que él no me paró en el paradero más cercano, sino que dos más allá, donde había gente haciendo parar la micro, a penas abrió las puertas, salté, la micro ni si quiera se detenía por completo, pero iba lento. Corrí hasta mi casa tan rápido como podía, y me fue inútil tratar de no gritar.
-¡Maldición! ¡Maldita sea! ¡Aah! -No sé alguien me vió, pero debió de haber sido, una experiencia muy graciosa, ver a un tipo corriendo desarmadamente, y gritando desafinado toda clase de maldiciones- ¡Estúpido, Debería haberme matado ya! -Si mi casa no estuviese en un cerro, quizas habría llegado antes, porque a medio camino, sonó el celular
-¿Aló?- dije, disimulando mi jadeo y cansancio.
-Hola, soy Tomas, quería saber si vas a venir...
-¡Sí! Sí voy a ir, es que se presentó un inconveniente, pero voy a llegar
-Ah, ya, te espero.
-Sí, no te preocupes, allí estaré
-OKAY, ahí te veo entonces
-Sí, hasta entonces.
Tuve que correr aún más rápido, toque el timbre desesperadamente, allí estaba mi prima con la billetera en mano -Gracias, adios- no había tiempo de nada, corrí tanto que hice un agujero en el zapato, gritté tanto que me dolió la garganta, pero finalmente llegue al paradero, la micro llegó rápido, me subí, la micro avanzó con normalidad por carretera, pero se presentó:

-El cuarto inconveniente: El Colegio Adventista

La micro paró en el paradero del colegio adventista, era parte normal de su ruta, el bus casi vacío se llenó rápidamente de escolares, pero por alguna razón, no partía, los escolares seguían subiendo, y como estaban con sus hormonas alteradas, hubo que esperar a que se calmaran y se ordenaran en la micro, hubo que convencerlos para que se sentaran, pero aún así, la micro no partía, esperé más de 20 minutos hasta que finalmente avanzó, y todo volvía a parecer en calma, hasta que me acordé de, que para ir al Parque Pedro de Valdivia, había que pasar de largo por carretera, mientras que la micro subía por Francisco de Aguirre, lo cuál fue:

-El quinto Inconveniente: Más caminata.

La micro no me paró en la esquina, me dejó en el paradero frente al liceo, y tuve que bajar hasta carretera y correr esquivando autos, pues nadie parece respetar los pasos de zebra. Seguí corriendo hasta el parque Japonés, y en ese instante no pude evitar más gritos, pero debía calmarme, debía tranquilizarme, no quería demostrar mi locura, finalmente llegué al Parque pedro de Valdivia, recién ahora deseaba esa ducha, había sudado mucho, agradeciendole a Dios de no haberme dado mal olor corporal, me sequé con una toalla de papel, y entré por la reja principal, detrás de una niña vestida de blanco, se encontraba un joven, cabello negro, lentes de marco grueso, polera roja y jeans desteñidos, era él, me acerqué rápidamente, estiré mi mano, y lo primero que dije fue "Lo siento"

A pesar de haberme tardado 46 minutos, a pesar de llegar jadeando y con dificultades para mantenerme en pie, me sentía aliviado de juntarme con él, nos dirigimos a la playa y nos sentamos en la arena.

Me dí cuenta de como una serie de coincidencias desafortunadas pueden arruinar tu día, pero si uno tiene fé, determinación y tesón, los problemas se vuelven tan solo contratiempos, porque a pesar de que todo parezca ir en contra, cada reto es una nueva experiencia que te hace crecer, y en estos últimos días, he crecido demasiado.



miércoles, 5 de marzo de 2008

Dos historias: Corazón y Mochila del futuro

Corazón





Mi proceso de superación ha avanzado, finalmente decidí aceptar una cita, y será este Jueves a las 4:00. Supuestamente comencé de nuevo en mi etapa ganadora -carácterística bastante Bipolar- y para dar esa imágen de mi, para impresionar a mi prospecto en nuestro encuentro, decidí comprarme pantalones nuevos, y de paso una mochila buena.



Fuí a la sección de Jeans, corte clásico 505, color obscuro, nada ostentoso, talla: 32 32, y ahí tuve mi primer incoveniente, no sé que comen estos colombianos -son quienes hacen los pantalones Levi's- pero todas las tallas eran 32-33, o sea, yo seré largo de piernas, pero no estoy acostumbrado a la nueva moda, donde los pantalones no se tienen que ver lisos y tirantes, si no con arrugas en los tobillos. Bien, me los prové, ningún incoveniente,´se me veían decentes, fuí pagar, pero al acercarme a la caja, sentí que se me iba a salir el Corazón, creí que ya había superado esa etapa de ver al ingrato en todas partes, pero ahí estaba, -piensa, misma ropa, mismo corte de cabello- No, era imposible, mira la hora, el vive lejos, a esta hora ya debería estar en casa o viajando para alla -Misma pose, mismo bolso, misma contextura física- No, sabía que él no era, pero no podía evitar sentirme mareado y confundido, me acerqué lentamente a la caja. Lo sabía, no era él, pero mi corazón siempre confunde mi razón. Casi me desmayo, y estoy seguro, que unas semanas atrás, lo habría hecho.

Se supone que ya superé lo del Ingrato, pero no puedo evitar quererlo, al menos ahora ya no me amargo tanto, estos últimos días han sido libres de él, y estoy seguro, que sí el quisiera volver conmigo -cosa que nunca hará- le diría que no, porque aún tengo mi orgullo, que bueno o malo, me aleja de imbeciles como él.



Mochila del Futuro



Recuerdo cuando iba en II Medio, quería una michila Grande para meter todas mis cosas escolares, de artes, tecnología, los textos, ropa de gimnasia, etc, me regalaron una enorme mochile "HEAD" color verde, y la bauticé amorosamente "Gamera", debido a que es grande como una caparazón de tortuga, y qué tortuga más grande que Gamera.

Pero el tiempo pasó, la mochila comenzó a ser un estorbo, demasiado pesada, le sobraban los espacios, y deseaba tener una mochila más pequeña, para usar en la calle al salir, o en la Universidad. Los lentes de contacto tuvieron la respuesta. Porque por una promoción, me terminé llevando una mochila Xtrem con alarma.

Mi Mochila y yo, nos hicimos inseparables, la carreteé para todas partes, paseabamos juntos, me hacía sentir seguro con la alarma y el candado, y tenía el espacio perfecto mpara guardar todo lo que necesitara. Pero la fatídica tarde el 11 de Enero, mientras paseaba en bicicleta, un perro se cruzó en mi camino, frené tan bruscamente que salté de la bicicleta, gopeandome de espalda y esguinzanzome la muñeca de la mano derecha. -Al menos no me doió la espalda- me sentía aliviado, me paré sin dificultad, quice revisar si habían cosas rotas en la mochila, pero algo pasó, no encontraba el riel, el riel, se había partido en cuatro pedazitos pequeñitos, y el cierre estaba picado por todas partes, me sentí pésimo, al mochila pefecta, y mi mano, destrozados el mismo, día.

Con dificultad regresé a casa, traté de arreglar la mochila. pero era inútil intentar, mucho más aún con una mano inflamada y con movibilidad reducida.

Pasaron casi dos meses, y cansado de usar un viejo bolso prestado, decidí comprarme una mochila nueva, fuí a Saxoline y me atiende una señorita

-¿Qué se le ofrece -Me preguntó cortezmente.

-Busco una mochile mediana, incluso, quizas un tanto pequeña, que no tenga muchos bolsillos y no me haga sentir pobre

-¿Perdón? -Me miró con cara de hablar en ruso, y su confusión se notaba a la distancia.

-Es qué acá, las mochilas todas vienen con bolsillos para cámara, iPod, palm, notebook, Digivice, PokéDex y que sé yo que más, y con suerte tengo un celular todo flaco que no cabe en ningun bolsillo, porque se cae.

-Ah, claro -No sacaba su cara de extrañesa, me guó hasta un lugar donde habían mochilas relativamente simples, pero claro, seguía con estuche para celular y iPod.

-Bien, me llevo esta -dije, tomando una mochila negra que no termnó por convencerme, -usaré el bolsillo del iPod para meter mi celular, cabe justo.



Mientras pagaba, me preguntaba si habrá gente que llenará esos bolsillos tal como lo hacen en las fotos de propaganda, lo dudo mucho, pero me dí cuenta de algo, las nuevas tecnologías, si pueden vender mpas, bienvenidas sean, porque, por ejemplo, encontrar un celular sin cam y pantalla en blanco y negro, es casi una odisea.

lunes, 3 de marzo de 2008

Por desgracia, los sueños se vuelven ralidad.

"Los sueños se pueden volver pesadillas"

Death Moon

Cuando solo tenía 16 años, conocí un sitio llamado Gayfotolog.cl, una pagina que no parecía tener razón de ser, si no fuera por la página de contactos, muchos hombres subían sus fotos xxx, a pesar de que no estaba permitido, y los moderadores eran bastante permisivos, solo el material hardcore era borrado, y no así las cuentas.
Buscando compañía, me puse a revisar los fotologs de personas de mi región, y allí llegué a la de un hombre, buen estado físico, varonil, 36 años, no diré nombres, digamosle "Cristian", Cristian se veía bastante sexy en sus fotografías eróticas, subía muchas, y se actualizaba diariamente, en el fondo, quería conocerlo, pero tenía miedo, era mucho mayor que yo, y en ese entonces no creía en el sexo sin amor, mucho menos con hombres adultos.

El tiempo pasó y la página cerró, muchas cosas sucedieron, y digamos que producto de una depresión, entré en una etapa "promiscua", con mi descubrimiento del "Ciber Piola" mis probabilidades de encontrar a alguien con quien satisfacer mis deseos de afecto, eran del 100%, sin embargo solo se fijaba gente mayor en mi. Un día decidí "arreglarme", pero mi concepto de arreglarme, es... un tanto... bueno, digamos que para mi, arreglarme es bañarme, labarme los dientes y afeitarme, pero me vestí con mi polera favorita, unos pantalones de tela y zapatillas obscuras. Me dirigí al ciber, cabina 6, entro y me pongo a hablar con algunos clientes del local, hsaa que uno me pezca:
-Hola
-Hola
-¿Que edad tienes?
-38 -mejor rechazar, pensé
-Yo, 18.
-Ah, Tienes fotos tuyas?
-No, ¿Y tú? -Acto segudio, me manda su perfil en The Circuit, ¡Dios mio! era él, el galan, me emocioné por un rato, pero le respondí,
-Jajajaja, me vas a rechazar.
-¿Por qué?
-Porque no estoy tonificado como tu
-Ah, pero eso a mi no me importa
-¿De verdad?
-Sí, ya voy para allá.

Me sentía todo un ganador, pero cuando lo veo asomarse por la puerta, estaba a punto de desmayarme, de cerca no era tan alto coo en sus fotos, sin esos gruesos lentes de sol, se le veísn los ojos cansados, cuando sonreía, se le veían los dientes chuecos, y de cerca se veía más viejo de lo que ya era, pero había llegado muy lejos ya, "a lo hecho, pecho".

Tener relaciones con él, no se sintió diferente a haber tenido sexo con cualquiera de los otros rancios, no pude alcanzar al orgasmo, claro, mis sueños de ese galan activo, terminaron en un pasivo que me perturbaba, además, tenía miedo, pirque seguía siendo musculoso, y me apretaba muy fuerte, me doblaba, y me sentía como una muñeca inflable, pero con pene.
Cuando el tipo se fue, qudé en shock, y no pude evitar recordar esa frase del circo Death Moon "Los sueños se pueden volver pesadillas"