interior, y que equivocado estaba.Los siguientes días transcurrieron normalmente, asistí a la Universidad de Lunes a Viernes, todos los días, pero a medida que los días pasaban, la necesidad de contacto humano se acrecentó más y más.
Suelo llegar temprano a las clases de la tarde, muy temprano, con una hora o más a mi favor, lo que me deja mucho tiempo para escuchar música, dibujar, estudiar, y pensar. Pensar, que mal me hace pensar.
No soy el único en llegar temprano, generalmente todos llegamos temprano a las clases de la tarde, y el panorama es siempre el mismo: Todos en grupos, con amigos que se conocían desde mucho antes. Ya sean del colegio, del preuniversitario o de alguna fiesta, los grupos se armaron desde antes de iniciar las clases, y yo estoy por allí, escuchando "Stray Cats Fever" o "Destruction Pancake" a máximo volumen, con los audífonos pegados a mis oídos, dando pasos largos, mirando hacia el suelo, esperando que el tiempo pase, y mirando mi reloj, como si sirviera de algo. Mis compañeros se me acercan de vez en cuando, me saludan y me preguntan como estoy. Y fingiendo estar ocupado, doy cortantes respuestas y me voy.
No sé si será solo impresión mía, o si tenga razón, pero a veces pienso que la gente me habla por lástima o compasión. Yo no necesito compasión de nadie, y tal vez me equivoqué, pero prefiero no hablar con nadie, porque aún llevo latente el temor de ser lastimado, engañado, y abandonado otra vez.
El problema es más serio los días Viernes, salimos a la 1:00 PM de nuestra clase de química, y tenemos una hora y media antes de nuestra clase de ejercicios de Álgebra. En ese espacio para almorzar, los grupos vuelven a armarse, se juntan a comer chatarra y tomarse unas cervezas en algunos de los numerosos establecimientos de comidas que se encuentran cerca de la facultad, y yo salgo corriendo antes de que alguien me hable.
Una hora y media solo, sin hablar con nadie, mirando con nostalgia a los grupos de amigos que se juntan a conversar, y rezando para que todo termine rápido. ¿Por qué no puedo dejarme llevar, darle vuelta la página y empezar desde cero? ¿Por qué no puedo hablar con mis compañeros como cuando hablé el primer día de clases? Acá, al menos legalmente, somos jóvenes adultos, y las jugarretas infantiles han quedado en el pasado, si me hablan no es para lastimarme, es para incluirme, pero, no se puede estar seguro. Aún tengo miedo, mucho miedo, y estando tan solo, ese miedo aumenta aún.
Aunque odie admitirlo, necesito la compañía de las personas, necesito entrar en contacto con la gente, pero mi maldita timidez me impide abrirme al mundo, saludar, conversar, e incluso hasta sonreír, que escasas se hacen las sonrisas cada vez.
Espero poder derrotar mis miedos, poder mirar al mundo de frente y dejar atrás mis inseguridades, pero hasta entonces, seguiré vagando por las calles, esperando a que acabe el día, y siendo un eterno solitario.

3 comentarios:
Si bien el texto expone una visión un poco lúgubre de tu vida y como has elegido llevarla, me alegró mucho... de hecho ha sido uno de mis motivos de alegría.
Veo que sabes tocar el tema de manera perfecta (tu narrativa me gusta...) y que manejas al detalle los obstáculos que debes vencer; aunque no lo creas, con este texto has dado un pequeño paso. Eso es lo que me alegra.
Timidez y miedo son dos vallas que se ven enormese insalvables, pero con el tiempo y el sol que brilla gracias al poder que tiene la valentía de soplar las nubes, te das cuenta de que ni siquiera necesitabas saltar para pasar del otro lado.
Gracias por escribir esto.
Un abrazo, compañero.
Y ánimo... para que tus piernas largas te lleven hacia dentro delñ círculo y no fuera de él.
Concuerdo con el chico de arriba, no debes dejarte vencer por el temor...
Si eliges vivir un poco más lejos del resto, es tu decisión... Yo lo pasé re mal en tiempos pasados, y aunque hoy tampoco lo paso demasiado bien, he aprendido a quererme a mi mismo y eso es re importante para mi.
Que no te ganen los temores de cosas pasadas, nunca.
Cuidate!, un abrazo a la distancia.
Gregorio... Siempre te he dicho que me recuerdas a mi, yo igual era de esos que iban de la casa a la sala de clases, de la sala de clases a la casa, de hecho conocí el casino el segundo año de la univeridad, no hablaba con nadie por el miedo al rechazo, por lo que prefería rechazar antes de ser rechazado.
Pero sabes, como tu dices esas personas no son las mismas que conociste en el colegio,crecieron, y maduraron.
SI bien yo conocí personas de mi curso recien en el segundo año (si era autista). Me di cuenta que fui un tonto al pensar que me podian rechazar... es decir es obvio que habrá gente que simplemente le caes mal (por presencia, tu forma de ser, etc, etc) pero hay otras personas a quienes no els caeras mal, que tendrás afinidad con ellos, solo tienen que mirar a tu alrededor...
YO siempre me junte con los rechazados, odiaba a los nerd y a los revoltosos, por suerte en la u me encontré con los rechazados...y como te digo era solo cosa de mirar al lado..
Vamos gregorio, sé que es horrible tener que esperar una hora solo, o esperar en esas malditas ventanas que hay de clase en clase, en donde no sabes donde meterte para que no se den cuentan que estás solos. o ese sabor amargo de tu boca cuando te miran feo o raro...
Pero gregorio te insisto no todos son así.. es cosa de que mires bien, Quema esa etapa en la que estás pasa a la siguiente, vamos atrevete, mira que yo em tarde 2 años..
Ah tampoco te vallas a fijar o querer unir con los top de la u poh.. uno cacha que uno no pertenece a ese tipo de grupos, busca a las personas como tú, creeme quelas encontrarás..
Esop..
SAludos.
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